Cómo reducen la contaminación en Madrid

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A las 10.15 de la mañana del miércoles, Enrique Pelagio había aparcado su camión en el elegante barrio madrileño de Chueca y estaba apilando el carro que llevaría a los cafés, bares y restaurantes de la zona su pan de cada día y sus bollería. Al otro lado de la calle estaba la camioneta de la tienda de frutas y verduras, mientras que cerca de la cervecería artesanal había un camión rojo de reparto de la ubicua cervecería Mahou.

Esta minimurmuración de los vehículos de transporte de mercancías tiene lugar en toda la capital varias veces al día, todos los días. Pero el cambio está en marcha. El viernes entra en vigor la última medida anticontaminación de Madrid: la prohibición de vehículos contaminantes en el centro de la ciudad. El plan, conocido como Madrid Central, establece una zona de bajas emisiones que abarca 472 hectáreas (1.166 acres). Todos los vehículos de gasolina matriculados antes de 2000 y los de gasóleo matriculados antes de 2006 estarán prohibidos en la zona, a menos que sean utilizados por residentes de la zona o cumplan otras exenciones. El objetivo es reducir los niveles de dióxido de nitrógeno en un 23% en 2020 y situar a las personas -en lugar del motor de combustión interna- en el centro de la política de transportes.

Otras ciudades también lo intentan

Ha habido movimientos similares en otras ciudades importantes: a finales de 2016, los alcaldes de París, Atenas y Ciudad de México se unieron a Madrid para anunciar los planes de retirar los coches y furgonetas diesel de sus carreteras para 2025, y en mayo de este año Hamburgo se convirtió en la primera ciudad alemana en prohibir algunos vehículos diesel más antiguos en dos de sus carreteras principales.

Mientras tanto, Oslo, que tenía previsto que su centro de la ciudad quedara libre de coches, se ha embarcado en una campaña para asegurarse de tener el menor número posible de vehículos. Y en enero del año pasado, París lanzó un sistema de pegatinas con códigos de colores para prohibir todos los coches diesel matriculados entre 1997 y 2000 entre las 8 de la mañana y las 8 de la noche.

La propuesta de Madrid, sin embargo, es aún más atrevida: los únicos vehículos que podrán circular libremente por el centro de la ciudad serán los que produzcan cero emisiones. Mientras apila su carrito, Pelagio es más optimista sobre las nuevas reglas que muchos de sus colegas, que dicen que no pueden permitirse el lujo de cambiar a vehículos más limpios. “Es la única forma de avanzar”, dijo. Además, con menos coches y camiones viejos, “habrá más espacio”.

Habrá algún tipo de acceso bajo reglas estrictas. Los vehículos híbridos y GLP podrán aparcar un máximo de dos horas en la zona, y los vehículos diesel y de gasolina más modernos sólo podrán aparcar en aparcamientos públicos o privados.

Horarios especiales para camiones

Los camioneros como Pelagio, por su parte, estarán sujetos a un horario: los camiones más antiguos y contaminantes sólo serán admitidos de 7 de la mañana a 1 de la tarde, mientras que los más modernos verán esa ventana extendida hasta las 9 de la noche.

El ayuntamiento de izquierda de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, argumenta que la iniciativa tiene tanto que ver con la salud pública como con el transporte público. “La calidad del aire ha estado por encima de los niveles aceptables durante 10 años y la gente de la ciudad está expuesta a un aire que tiene efectos claros sobre su salud, especialmente los más vulnerables, como los niños y las personas mayores“, dijo Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente y Movilidad.

“Hay investigaciones que muestran claros vínculos entre los picos de contaminación y los ingresos hospitalarios. Tiene un efecto muy claro en la salud, en el número de muertes y nacimientos prematuros”. Los opositores conservadores del alcalde han intentado frustrar el plan, argumentando que no se ha ejecutado correctamente o que no se ha pensado correctamente.